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Adiós a una MADRE
Taty Almeida, un ejemplo de lucha por los derechos humanos y de resiliencia
La histórica dirigente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, murió este domingo a los 95 años. La docente y activista por los derechos humanos permanecía internada desde hacía varios días en el Hospital Italiano, donde finalmente se produjo su fallecimiento.
La noticia fue comunicada por la organización que encabezaba. A través de sus redes sociales, la entidad expresó su dolor con un extenso mensaje dedicado a quien durante décadas fue una de las figuras más representativas de la lucha por los desaparecidos. “Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”, señalaron.
En el mismo texto destacaron su compromiso militante, su cercanía y su capacidad para acompañar a distintas generaciones. “Nos enseñaste que la lucha también puede abrazarse con alegría”, afirmaron. También remarcaron su vínculo con los jóvenes y su papel en la construcción de una causa colectiva ligada a la defensa de los derechos humanos.
A los 95 años falleció Taty Almeida, una de las figuras más emblemáticas de los derechos humanos
La organización sostuvo además que asumirá la responsabilidad de continuar difundiendo la historia para que los hechos ocurridos durante la última dictadura no vuelvan a repetirse. “Te recordaremos en cada ‘Presentes, ahora y siempre’, en cada pañuelo, en cada ronda, en cada abrazo y en cada caricia”, manifestaron al despedirla.
Nacida como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, desarrolló una extensa trayectoria que la convirtió en una referencia ineludible de la defensa de la memoria, la verdad y la justicia. Hija de Carlos Vidal Miy, oficial de Caballería, y de Alicia Uranga, creció entre Mendoza y Buenos Aires. Se formó como maestra en la Escuela Normal Superior N° 7 de Almagro y ejerció la docencia durante varios años.
En 1953 se casó con Jorge Almeida, también docente. Juntos tuvieron tres hijos, Jorge, Alejandro y Fabiana. Sin embargo, la historia familiar cambió para siempre con el secuestro de Alejandro Martín Almeida, ocurrido en junio de 1975. El joven tenía 20 años, trabajaba en Télam y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires cuando desapareció.
La desaparición de su hijo marcó el inicio de un camino que la acompañaría durante el resto de su vida. Con el tiempo descubrió detalles de la militancia política de Alejandro al revisar sus pertenencias. Allí encontró una agenda que incluía referencias a su participación en el ERP-22 de Agosto, una fracción vinculada al PRT-ERP.
Entre esos objetos también aparecieron 24 poemas escritos por su hijo. Décadas más tarde, en 2008, los reunió en el libro Alejandro, por siempre amor. Dos años después, esos textos fueron llevados a un CD con interpretaciones de figuras como Alfredo Alcón, Joan Manuel Serrat, Arturo Bonin, Raúl Rizzo e Ismael Serrano.
En 1979 se incorporó a Madres de Plaza de Mayo. Tras la división interna ocurrida en 1986, pasó a integrar Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, espacio desde el cual continuó participando de actos, conferencias y actividades vinculadas a la defensa de los derechos humanos. Con la muerte de Nora Cortiñas en 2024, asumió la presidencia de esa organización.
A lo largo de los años nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni conocer con certeza qué ocurrió con él después de su secuestro. Continuó viviendo en el mismo departamento de Palermo desde donde lo vio partir por última vez. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la muestra permanente del Museo de la Casa Rosada.

