El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, envió el pasado sábado, desde Villa Domínico, donde se convocaron más de 20 mil personas, un mensaje dirigido a varios destinatarios como parte de su iniciativa para proclamarse como candidato presidencial de un sector del peronismo.
Sin embargo, el mandatario provincial, quien le apuntó de lleno al primer mandatario, Javier Milei, y también sobrevoló la interna partidaria, evitó presentarse como lo que le demanda la dirigencia de su espacio, Movimiento Derecho al Futuro: ser candidato a presidente.
Pese a que Kicillof insinuó todas las variables a poner en juego para salir a combatir al actual gobierno nacional e, incluso, sobre la propia construcción como oposición, el mensaje quedó incompleto.
"Ladra y tiene dos colas de lo contento que está", le dijo a Data Clave un dirigente de alta importancia en el armado del MDF como respuesta. "Se entiende. No hay necesidad de hacer un anuncio que nadie busca, pero estamos trabajando en todos los territorios", agregó la misma fuente.
En su alocución del sábado, Kicillof habló sobre esta labor porque "una alternativa se construye, se planifica y después se lleva adelante y se aplica. Pero para eso hay que ganarse el respaldo de las mayorías", añadió.
Para encuadrar esta idea, Kicillof sostuvo que "esa mayoría no va a surgir por arte de magia, tampoco va a surgir de una negociación secreta entre dirigentes, de un acuerdo entre las cúpulas, ni de una rosca a espaldas de la sociedad. La tenemos que construir entre todos, desde abajo, a la luz del día y de cara a la sociedad".
Para cerrar el concepto expresó que "para que se entienda bien, después de tanta sospecha, era más simple: las nuevas canciones se componen colectivamente". Y sumó que "vamos a recorrer toda la patria... el desafío no es describir el sufrimiento, sino que consiste en ofrecer una salida".
Kicillof se vendió como candidato a presidente, pero no recurrió a ninguna palabra concreta para dejar en claro una postulación que, para quienes lo apuntalan, no hay necesidad de anticipar ya que "todo se encamina solo".
Reposicionamiento
En pocas horas, Kicillof pasó del "cuenten conmigo para el año que viene" a que el ministro de Gobierno y su mano derecha, Carlos Bianco, sostenga ante una consulta sobre el encuentro del pasado sábado que “no fue un lanzamiento de una candidatura explícita. Es algo que venimos trabajando desde el año pasado”.
En otras palabras: sí, pero. O no, pero sí. Lo cierto es que Kicillof eligió no ponderarse como aspirante presidencial más allá de que su discurso, incluso, tuvo momentos en los que se dirigió hacia adentro del peronismo. "No me interesa una construcción a control remoto. Tenemos que escuchar, tenemos que sumar, tenemos que organizar en todos los rincones de nuestra Argentina", sostuvo.
El gobernador no se corre de la idea de escuchar las voces de los territorios. Y de no dejar que la resolución de una lista se dicte adentro de cuatro paredes. Tal como sucedió con las últimas postulaciones nacionales. “No se va a salir de esta situación tan dramática ni con jugadas mágicas ni con improvisaciones", agregó.
Para entender los tiempos que manejan en el MDF basta con mirar para atrás sobre las últimas postulaciones del peronismo para comprender que nunca hubo una fórmula que asegure un resultado preciso.
Para lo que fueron las elecciones del 2023, el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, se lanzó como presidenciable de manera oficial una vez que se confirmó su fórmula, junto a Agustín Rossi, un mes y medio antes de las PASO. El resultado no acompañó.
En 2019, sucedió lo mismo. Pero la consecuencia cambió. El peronismo, con Alberto Fernández y CFK, logró la victoria con un tándem creado un poco más de dos meses antes de los que fueron las primarias.
Mientras que para los comicios de 2015, Daniel Scioli se lanzó como candidato presidencial poco más de un año antes de lo que fue el primer enfrentamiento contra Mauricio Macri, quien luego se proclamaría como primer mandatario.
De sostenerse las PASO, ya queda menos de un año para lo que será la primera gran pelea presidencial de 2027. Y, a esta altura, el peronismo todavía no tiene un candidato pronunciado. Está claro que Kicillof no tiene intención de bajarse de la pelea, pero al mismo tiempo no le pone nombre y apellido al hecho.
El gobernador entiende que de hacerlo tendrá un doble desafío por delante: defenderse de la arremetida de la oposición provincial para desprestigiar su gestión y atajar los embates de un kirchnerismo duro que no acepta de ninguna manera que sea el abanderado del peronismo.

